AGRUPACIÓN CORAL DE ELIZONDO
Sería impensable hacer cualquier reflexión sobre la tradición cultural y musical del Valle sin hacer mención, con humilde reconocimiento por mi parte, de la asombrosa simbiosis Coral de Elizondo-Juan Eraso, que durante medio siglo han paseado el nombre de la pequeña Villa de Elizondo por medio mundo; embajadores sin valija diplomática ni presupuesto, pero que trajeron de todos estos países el cariño de quienes les acogieron y muchos premios de reconocido prestigio.

A lo largo de estos años, la Agrupación Coral de Elizondo ha compartido con Juanito, como le hemos llamado siempre todos, la alegría del éxito y algún amargo desengaño, pero siempre viviendo el canto con una pasión que les ha permitido superar cuantos obstáculos les han ido surgiendo: hijos que dejar con los abuelos, quehaceres a los que encajar una vacación, e incluso algún viaje de novios interrumpido para participar en conciertos en el extranjero.
Precisamente esta pasión que siempre han rebosado las actuaciones de los de Eraso llevó a jurados, críticos musicales, directores, compositores y público en general, a disculpar las limitaciones propias de unas voces no profesionales -salvo casos sobresalientes- muy dentro de la normalidad, y a aplaudir el armonioso (valga la redundancia) matrimonio entre director y dirigidos, plagado de frescura musical y unidad.
Como reconocían los críticos allá por los cincuenta, “hay algo de brujería, algo genial tan artísticamente personificado que parece mentira que así sea cuando pensamos, entre otras cosas, en el reducidísimo censo de habitantes de su pueblo natal”.
UN POCO DE HISTORIA
Los inicios de la Coral se sitúan allá por 1.942, año en que se fundó el primitivo Orfeón de Elizondo, aunque ya antes la cantera baztanesa había comenzado a exportar sus frutos: En 1930 el Orfeón pamplonés recibió los refuerzos de las voces de los jóvenes hermanos Juan, Pablo y Paquita Eraso, y Ángel y Tomás Garaioa. Fue entonces cuando Juan Eraso confirmó su idea de que en la capital no todos eran gayarres y empezó a pensar que Elizondo podría hacer también un buen papel.
Por aquellos tiempos, las pocas diversiones que se permitía el Valle eran el cine y el teatro parroquial, las fiestas de los pueblos y el cantar, y por supuesto también el yantar.
Después, con el devenir de los años y no sin dificultades, se fue forjando el grupo humano que tantas alegrías nos ha dado, aunque seguramente también aquí se cumpla lo de que nadie es profeta en su tierra, y posiblemente los baztandarras no hemos sabido valorar en su justa medida la medida real del Coro. Alguien ha dicho alguna vez, y no le falta razón: “No sabemos lo que tenemos”.
VIAJES Y FESTIVALES

Han sido innumerables, pero sin duda destaca entre todos el enraizado vínculo establecido con la localidad galesa de Llangollen, a cuyo Festival Internacional acudió la Coral en varias ocasiones (1951, 1952, 1956, 1977, 1979), con gran éxito además, pero que ante todo dejó honda huella en anfitriones y visitantes.
Los lazos llegaron a ser tan fuertes que en otoño del 52 varias directoras del certamen viajaron hasta Elizondo en visita de cortesía, hospedándose en casa de los Marín.
1951: Era éste el primer viaje largo que afrontaba la Coral, sin un real, ofreciendo por el camino varios conciertos en Francia para cubrir gastos. Se trataba además de una buena oportunidad para escuchar a algunas de las más prestigiosas corales europeas, como la Coral de Manchester, cuya fama de acaparar premios le seguía por todas partes. Pues bien: con ella quedó empatada a puntos en la tercera posición la Agrupación Coral de Elizondo.
De esta forma, nada más regresar a casa se empezó a preparar ya el próximo viaje a Gales, y en los ensayos las voces maduraron, la interpretación de las obras tomó cuerpo… El año 1952 se convirtió en una fuerte obsesión.
Así pues, el 9 de julio del año siguiente, participaron en la competición para coros de menos de 25 voces, con las obras “Amoriosko abestiya” del Padre Donostia y “Errotazaina”, de Ignacio Morocoa. Para alborozo de los nuestros, quedaron en primer lugar, con 185 puntos.
Dos días más tarde, tenía lugar la competición más importante para coros mixtos que no superasen las 80 voces. Las obras impuestas eran “Tenebrae factae sunt” de T.L. de Victoria y “Contraponto bestiale”, de Adriano Banchieri. Como obra libre, la Coral interpretó “Cetro Efimero”, del padre Prieto. No hace falta describir la inmensa alegría que embargó a todos al escuchar que la máxima puntuación, 277 puntos, les había correspondido a ellos.
Lágrimas, saltos, sonrisas nerviosas y gritos, al ver también a quienes habían dejado atrás: El Sale and Musical District Society, el Vogelweide de Innsbruck, el Wienner Kammerchor y un largo etcetera de prestigiosos coros de Austria, Alemania, Francia, Italia e Inglaterra.

Pero estos no han sido las únicos éxitos de nuestro Coro, ni mucho menos. Los viajes se prodigaron también en otros países, como Francia. Entre otras ciudades, hubo actuaciones en Bayonne (1949), Pau (1953), Lyon (1953), Bordeaux (1953), y Lille (1952), donde Juanito dio una de sus tantas muestras de intuición musical: Cuando Radio París le preguntó sobre sus posibilidades de éxito, éste afirmó que no podía adelantarlas porque desconocía al resto de participantes. Delante de un programa que le cedieron fue valorando cada grupo, programa y director, para concluir que “si alguien nos gana será éste”. Pues bien; la Coral de Elizondo quedó en segundo lugar, y aquel Coro se llevó el primer premio.
Otra de las salidas les llevó a Innsbruck, capital del Tirol austríaco, donde actuaron con gran éxito. Por falta de tiempo, tuvieron que rechazar una invitación para actuar en Salzburgo.
En Octubre de 1953 participó en el Festival Internacional de Roma de Polifonía Vocal Clásica, junto a medio centenar de corales europeasy americanas, obteniendo el primer premio de música Madrigalista y el segundo para coros mixtos.
Actuó asimismo en Charleroi (agosto de 1958), en el Palacio de Bellas Artes de esta localidad belga, para la televisión flamenca y en el pabellón español de la Exposición Universal de Bruselas.
Ya en los ochenta, la Coral cantó por dos veces en Roodeport (Sudafrica), en 1981 y 1983. Los coros de allí quedaron extrañados de que sus 35 voces sonaran más que un grupo de sesenta, llegando a buscar micrófonos escondidos en la boca. En aquella primera edición del Festival sudafricano, se consiguió el primer premio de Polifonía Sacra.
Y ALGUN COMENTARIO…
De la compenetración entre la Coral y su director, siempre han destacado las dotes excepcionales del maestro Eraso, cantante lírico de carácter apasionado (según creo se vio obligado a dejar el canto por un serio problema de laringe), que supo rescatar lo mejor de la voz de sus pupilos y la verdad interior de muchas partituras.
En ocasiones, el propio Padre Donostia, presente a menudo en los ensayos, llegó a crear varias composiciones pensando en el sello de la Agrupación Coral de Elizondo.
Se cuenta que en uno de ellos, le inquirió sorprendido a Juanito sobre un calderón que ejecutó la Coral, y que en la partitura original que él había creado no estaba, a lo que éste le contestó: ” es que a mí me salía hacerlo”.
Ciertamente, toda la trayectoria de la Coral ha estado marcada por la relación personal con Eraso, un director que no deja a nadie indiferente, tanto por su genio musical como por su carácter. Esto no es ningún descubrimiento, incluso él mismo lo a llegado a reconocer a sus dirigidos (“gracias por aguantarme tanto tiempo”), pero yo mismo, que fui miembro de la Banda bajo su tutela, doy fe del entendimiento que se genera entre Juanito y el intérprete: “No hay que leer la partitura; hay que cantarla”, ha dicho siempre.
Mikaela Izeta, componente del Coro entre 1942 y 1956, así lo atestigua: “con sólo una mirada o un movimiento de mano ya sabíamos lo que quería, y si lo hacíamos mal, con una mirada nos fulminaba”.
Poco me queda a mí por añadir a esta excepcional trayectoria de nuestro Coro. Y es que, a pesar de no contar ya con Juanito entre nosotros, vemos con esperanza como la Coral sigue su curso, de la mano a partir de 2002 de su nueva directora Isabel Lácar, ahora esperemos que por mucho tiempo.
En el estupendo libro “El silencio eléctrico”, de Carmen G. Romero, hay abundante información escrita y gráfica que se puede consultar para conocer más a fondo la historia de la Coral de Elizondo.
CORO TTIKI – TTIKI ABESBATZA
La sección ttiki de la Agrupación Coral de Elizondo ya es una realidad. El nuevo coro infantil responde al proyecto iniciado en septiembre de 2009, agrupación que dirigen las hermanas Maki y Kristina Urtasun y que congrega a niños de diferentes edades de la comarca.






