Cultura

Camino de Santiago

Lo primero a comentar en este capítulo es que la rama del Camino que cruza nuestro Valle de Norte a Sur, y recorre entre otras las localidades de Bayona, Urdazubi, Belate y Pamplona, no es desde luego una de las principales, aunque sí se trate del ramal de peregrinación del Pirineo occidental más importante después de los de Orreaga / Roncesvalles y Santa Cristina de Somport.

Durante los largos inviernos del Medioevo, viandantes, peregrinos, mercaderes, ejércitos y reyes utilizaban esta vía por ser, en cuestión de clima, una de las más favorables de todos los puertos pirenaicos.

Pueblos de la más variada procedencia, entre los que se encontraban velches, germanos, francos, germanos, bretones, normandos y pitardos, recorrían en tres etapas el camino marcado por los ríos Adour, Baztan-Bidasoa, Ultzama y Arga.

Camino de Santiago baztanés
Camino de Santiago baztanés

Camino fácil el de Baiona a Urdazubi, con una zona llana de 25 Km. El viajero al llegar a Urdazubi podía abastecerse de harinas en los molinos próximos y acudir al hospital de la villa, convertido después en el Monasterio de San Salvador de Urdazubi, el foco religioso y cultural más importante entre Bayona y Pamplona de los siglos XII al XIX.

La siguiente etapa llegaba hasta Santa María de Belate, atravesando una ruta penosa de unos 45 Km. de cuestas. Pero la belleza de los caseríos enmarcados laboriosamente por sus prados recompensaba todos los esfuerzos. El sustento se hacía más fácil para el viajero en estas tierras donde abundan las aguas y antes también, los frutales.

Desde el puerto de Otsondo se divisa el Valle. La niebla al amanecer resbala en forma de lenguas engullendo al peregrino en su interior. Todo el paisaje se sumerge en un mar blanco hasta llegado el mediodía. Unos

pocos pasos y llegaremos al primer centro comercial a este lado de los Pirineos. El paso de Amaiur está citado por un gran geógrafo árabe en la famosa Geografía Universal de 1154; llegados allí quedaban satisfechas todas las necesidades que podían aparecer por el camino: vino, guarnicionería y abarrotería.

Desde esta villa, se ofrecían dos alternativas que confluían en Bergara. Hacia la derecha, nos acercamos a la Ermita de Santiago, en el barrio de Urrasun -Azpilkueta-, por el que pasa el “Camino Real” o “Strata”.

Algunos peregrinos elegían el opuesto y, por su izquierda, admiraban los paisajes de Ursua, la Miarrita y Arizkun, este último, asiento fijo de artesanos dedicados a la construcción.

Desde 1288 se habla de dos antiguos hospitales para viandantes y peregrinos, el de Santa Cruz de Asco, en Elbetea -para pobres- y el de Elizondo, destinado a gentes de más posibles y sito en la calle Jaime Urrutia, entonces la principal. Pervive reedificada la casa “Hospitalenea”, que ejerció sus funciones hasta la carlistada.

Casi enfrente, a pocos metros, se alzaba la vieja iglesia de Santiago, derruída en 1920.

El caminante sigue su ruta atravesando Irurita, el Palacio de Egozkue, la Ermita de la Trinidad en Aniz, Berroeta y Almandoz, en cuya salida a pie del puerto de Belate, se encuentra el viejo albergue de San Blas, hoy convertido en venta.

El último monumento jacobeo del Valle se erigía en el alto del puerto. En la actualidad, sólo se conservan de él sus cimientos. La Ermita-Basílica de Santiago marcaba hasta el siglo XVII el límite entre las Diócesis de Bayona y Pamplona, que comienza a tiro de piedra de esta primera con el Monasterio de Santa María de Belate, ya en el Valle de Ultzama. Este Monasterio, situado en la vertiente Sur y que en realidad era un Priorato, dependía directamente de la catedral de Pamplona, y al parecer no es demasiado antiguo (o al menos no tanto como otros), ya que no hay noticias anteriores al s. XIII ni las características de la construcción hacen pensar en fechas distintas.

Fue hospital de peregrinos, pequeñito pero acogedor, ya que los inviernos eran muy duros.

En este punto el Camino es curioso, ya que recuerda a una calzada romana y tiene muchos monolitos o piedras hincadas, de gran altura en algunos casos. El Padre Ondarra, erudito en la materia, apunta a un posible datación medieval de esta curiosa vía.

Ya sólo quedan 30 Km. para entrar en Pamplona. El peregrino ve cerca su llegada siguiendo la cuenca del río Ultzama hasta el hospital de la Trinidad de Arre, restaurado y en funcionamiento. Este establecimiento acoge desde sus orígenes a los ruteros de la Vía Bayoa, Belate y Pamplona.

+ info