Marga
La casa rural de Indartea es un lugar mágico, rodeada de verdes pastos y bosques frondosos. Por la noche el silencio es absoluto y por tanto el sueño reparador. Al atardecer, es una delicia sentarse en el porche a contemplar el pasto verde, elevado de la casa, salpicado de ovejitas, ocas, y gallinas. El tiempo se detiene y sientes que te ata a la silla. La casa tiene alma
Su interior está diseñado y decorado con solera y mimo, los muebles son de madera, restaurados, muy bonitos y con un sinfin de detalles.
Las habitaciones son espaciosas y cómodas, la cocina enorme y muy bien equipada, perfecta para nuestro grupo de nueve personas. Abajo hay un recibidor “precioso”.
Pero el alma de la casa tiene mucho que ver con sus dueños, Mari Carmen y Pedro, dos personas encantadoras, que nos han acogido y tratado como amigos. Los hemos tenido para aquello que hemos necesitado, incluso para una buena conversación. Gente discreta, acogedora, muy buena gente y muy competentes, como ya han dicho otros huéspedes.
El valle de Baztan es un lugar ideal para vacaciones, todo está cerca. A 15 km de la casa, en la carretera principal, antes de desviarse hacia la casa, descubrimos un puerto muy bonito, donde “pastar” y contemplar una naturaleza inolvidable. Cuesta irse de Baztan. Volveremos!
Un beso grande de parte de todo el grupo, para Mari Carmen y Pedro. Gracias por todo, amigos! Hasta pronto
Marga

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