Casa espectacular, está equipada al detalle. Fuimos con críos y disfrutaron muchísimo. La dueña amable y atenta con todo.
Hemos estado muy a gusto. El entorno es precioso: Bertiz, Zurragamurdi, y Saint Jean de Luz a una horita de coche. Es perfecto para relajarse unos días y escaparse con la familia: niños incluídos. Los nuevos “molineros” muy majos; nos convidaron a los famosos TALOS y vimos el molino con excelentes explicaciones. Os lo recomendamos.
Preciosa casa, precioso entorno. Casita de cuento rodeada de verde, cabritas, vacas todo idílico. Recibimiento de Arantxa que amplía su amabilidad y simpatía con un bizcocho y un pacharán casero de echarse a temblar. La casa no es que esté limpia, está IMPECABLE. Un inmenso placer encontrarse gente y alojamientos así. Un 10.
