Una posada cuidada hasta en los mínimos detalles. El trato de Ana Belén y su familia inmejorable. Los desayunos y cenas que preparan deliciosos y reparadores. Las estancias preciosas y las habitaciones auténticas y cuidadas. Un lugar encantador desde dónde ir a visitar el Baztan o quedarte a escribir un libro. Gracias familia!
La casa tiene una situación privilegiada con vistas increibles al valle. Además, se encuentra totalmente equipada con todo lo que puedas necesitar, está todo nuevo. Mi familia y yo hemos disfrutado muchísimo nuestra estancia, nos hubiéramos quedado varios días más. A todo lo anterior hay que añadir que la dueña, Karmele, es super atenta y servicial, prestando su ayuda para todo lo que puedas necesitar. Estamos encantados con los días que hemos pasado allí, esperamos repetir en el futuro.
