Una casa preciosa con todo tipo de detalles y cuidada al milímetro.El Sr.Juan és un excelente anfitrión que te ayuda antes,durante y después de la estancia ante cualquier duda.La casa está en la zona más tranquila del pueblo a escasos metros de unos hermosos prados verdes,nuestros 3 perros han estado encantados y nosotros también ,tanta naturaleza abruma.La casa está muy bien comunicada a escasos metros de una rotonda con salida a todas las direcciones y en 30 min te pones en Donosti,Pamplona o Francia. Hemos pasado una semana de lujo que seguro repetiremos.Gracias Juan por dejarnos disfrutar de tu casa.
HABITACION MUY PEQUEÑA PARA TRES PERSONAS SIN AIRE ACONDICIONADO Y SIN VENTILADOR. NADA MAS LLEGAR NOS DIMOS CUENTA QUE UNA REGLETA DE ENCHUFES DE PARED ESTABA SUELTA. COMO ERA FIESTA NADIE LA ARREGLO. LA SEÑORA DE LA LIMPIEZA LA COLOCO COMO PUDO Y PONIENDOLA TAMBIEN SE DESCOLGO OTRO APLIQUE. LO PUSO TODO COMO PUDO Y AHÍ QUEDÓ. EL TRATO CON LA GENTE DEL HOSTAL FUE NULO. LLEGAMOS PASADAS LAS CUATRO DE LA TARDE Y COMO TAMBIEN ES RESTAURANTE Y ESTABAN LIADOS CON LAS COMIDAS NOS DIERON LA LLAVE Y NI RECEPCION, REGISTRO DE ENTRADA NI NADA. POR LA NOCHE BAJÉ Y TAMPOCO SE PUDO PORQUE ESTABAN YA LIADOS CON LAS CENAS. NO TUVE MAS CONTACTO CON NADIE HASTA EL DÍA QUE ME FUI. QUE TAMBIEN TUVE QUE ESPERAR PORQUE LA SEÑORA QUE ME TENÍA QUE COBRAR ESTABA PREPARANDO EL DESAYUNO A UNOS CICLISTAS Y DESPUÉS DE ESTAR UN RATO ESPERANDO EN MEDIO DEL COMEDOR COMO UN PASMAROTE Y LLAMANDOLA PARA QUE ME ATENDIERA TUVE QUE ENTRAR HASTA LA COCINA A RECLAMAR SU ATENCIÓN PARA PAGAR Y PODERME IR.
El dueño es muy agradable, la casa es muy tranquila y bonita, pero hace falta mejorar la limpieza(almohadas , el sofá, polvo…) Tampoco recibí factura.
Hemos estado un fin de semana y sin duda repetiremos, un lugar precioso
Hemos pasado 4 dias maravillosos en Baztan. Si te gusta la naturaleza y los animales, imprescindible la excursión en 4×4 por el Valle que hace Martintxo de Casa Aldekoa. Una manera diferente y personalizada de conocer la historia del Valle y sus rincones naturales difíciles de alcanzar por sí solos. Nuestra hija Paula de 17 años ha disfrutado enormemente de las vistas, para sus fotos, y sobre todo de los animales; ovejas, vacas, burros y sobre todo los caballos de la finca.
