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El
Ayuntamiento
-El Valle de Baztan-

El Noble Valle y Universidad de Baztan comprende catorce lugares, con capitalidad en Elizondo, y constituye una única jurisdicción en propiedad común, un Concejo y un solo municipio, contando con una Junta General del Valle como organismo supremo político y administrativo. Tiene además sus propias ordenanzas comunes, que se han ido elaborando a lo largo del tiempo hasta nuestros días.
LUGARES DE REUNION
Los lugares de reunión de estas Juntas Generales del Valle, de las Juntas Particulares y del Batzarre de cada pueblo han sido diversos a través del tiempo, como ahora se verá.
Los batzarres, por ejemplo, convocados por cada uno de los jurados, eran concejos abiertos a los que asistían exclusivamente los vecinos del Valle, a toque de campana, y en Elizondo lo advertía el párroco en misa mayor. Pues bien, aún a principios del s.XVIII los de Azpilkueta y Aniz se reunían en la plaza del pueblo, los de Irurita en el lugar Kokolarrañeta, los de Erratzu en las escuelas y los de Elbete y otros pueblos más en el cementerio de sus respectivas iglesias parroquiales.
En documentación de 1437 figura la celebración de unas Juntas Generales en Elizondo junto al puente de Ascó, donde al parecer es costumbre que el concejo se reúna. Más tarde, en 1544, se aprueban las primeras ordenanzas propias y privativas de Elizondo "dentro de la yglesia parroquial de Señor Santiago", que refrendaría al mes siguiente el emperador Carlos V, y es que muchos documentos de la época acreditan acerca de la iglesia que "aquí de siempre se an juntado para la expedición de los negocios del Concejo todos vezinos, habitantes del dicho lugar y parroquia de Liçondo".
Sin embargo, según atestigua E. Zudaire, cuando el 29 de abril de 1560 el alcalde y jurados de las catorce localidades celebran Concejo General en Elizondo para que los vecinos expertos elaboren unas "Ordenanzas, cotos y paramentos del Noble Valle y Universidad de Baztan" lo hacen "cabe la puerta de Francesena, donde han tenido y tienen uso y costumbre de ser juntar a Concejo", lugar mencionando también posteriormente, en 1603, para la celebración del Concejo del 20 de Mayo que reglamenta los oficios de Jurados y diputados y da, entre otras cosas, disposiciones sobre pastos, hierbas, árboles y ganados, vecindad y rotura de tierras.
Esta situación cambia radicalmente al disponer el Valle de una casa ayuntamiento propia. En efecto, en 1643 se celebra una Junta General para otorgar poder al noble D. Miguel de Ursúa "en lugar de Eliçondo... constituidos en persona los señores alcalde, gentileshombres, jurados, vecinos, y Concejo de esta tierra y Universidad de Baztan... estando juntos y congregados en su casa de ayuntamiento, según lo tienen de costumbre".
No sabemos a qué casa se refiere ni dónde estuvo situada, pero sí que no debía de ser muy amplia, ya que subastas y celebraciones posteriores debieron celebrarse en la plaza pública, tras toque de campana de la iglesia parroquial.

El ayuntamiento engalanado al paso de la
procesión (principios del s. XX)
JAROLA
En este punto de nuestra historia aparece el hermoso Palacio de Cabo de Armería de Jarola, mandado construir antes de 1681 en Elvetea por Don Miguel de Vergara, cuyo titular gozaba de grandes propiedades y privilegios, y donde se celebraron varias sesiones y nombramientos a finales de este s. XVII. Y es que fue tan importante este Palacio de Jarola que serviría después, en parte, de modelo para la nueva casa consistorial que se iba a levantar en Elizondo. Veraneó en él Ramón María del Valle Inclán.
Continuando pues con la construcción de esta nueva sede, y puesto que la entonces existente carecía del espacio necesario, se decidió levantar un nuevo edificio, echando la vista a una propiedad del Real Monasterio de San Salvador de Urdax, a quien se solicitó "le diese en sus propiedades, sitas en el lugar de Elizondo, por pura venta, el sitio conveniente para la dicha fábrica y una huerta (...) conveniéndose con los alcaldes y jurados del dicho Valle en el valor y precio de sitio y tierra".
En esta petición de licencia para la venta, dirigida por los religiosos al llmo. Don Fray Juan Girón, general reformador de la orden de San Norberto, con residencia en Valladolid, aparecen algunos detalles muy interesantes. Le hacen ver la necesidad que el Valle tiene de construir "una casa concejil capaz del concurso de las Juntas Generales y Particulares, y la administración de justicia en las audiencias regulares, en cuya fábrica se han comprendido cuartos de prisión con la diferencia de la calidad de los delitos y delincuentes, como asimismo para colocar y tener a buena custodia la mosquetería y munición de guerra, del mayor servicio a Su Majestad, y otros usos de conveniencia".
Puesto que el edificio ha de levantarse en Elizondo, ofrecen, mediante su venta, "el puesto que ocupa una casa Lagares, que los suplicantes tienen en el referido lugar de Elizondo, con un pedazo de tierra pegante que será de cinco peonadas, poco más o menos". Además, la casa amenaza ruina, y con el precio de la venta podrá arreglar otra que necesita reparos en la misma localidad.
De esta manera, el 22 de Febrero de 1696 tuvo lugar el convenio para la venta entre religiosos y autoridades locales, de una parte tres religiosos (Fray José de Mendinueta, vicario de Elizondo, Fray Francisco de Borda y Fray Juan Bautista Alemán) y de la otra D. Miguel de Vergara (alcalde trienal y Capitán del Valle, Caballero de la Orden de Santiago y dueño del Palacio de Jarola), y el Jurado D. Agustín de Aldekoa, dueño del Palacio de Datue, cifrando la venta final en 380 ducados de plata.
CONSTRUCCION DE LA CASA CONSISTORIAL
En realidad, toda ella va detallada en el citado documento de venta en un largo condicionado, en el que se estipula el modo y manera en que se edificará, cabiendo citar lo referido a su capacidad (se deja al arbitrio del alcalde), la cantería (el frente, desde nivel del suelo hasta el rafe ha de ser de piedra de sillería), la altura de los arcos (suficiente para que puedan entrar al soportal las caballerías cargadas), y sobre todo, el modelo a seguir: el Palacio de Jarola en Elvetea, propiedad del alcalde.
Esta imitación comprende el balcón central, principalmente, y también la forma de labrar las piedras, las dos fajas que separan los pisos, la cornisa moldurada del remate y las piedras resaltadas de las esquinas.
Como curiosidad, se estipula en lo que respecta al grueso de las paredes que se ha de tener especial cuidado en los dos cuartos destinados a prisión de hombres facinerosos, que han de llevar piedras enteras de parte a parte. Seguramente, la cocina, alacenas y piedra de colar paños que se incluyen serán para la vivienda del carcelero. En la subasta celebrada al efecto se concede el remate de la cantería a Juan de Arozarena, vecino de Elizondo, que presenta poco después como fiadores a Sancho de Echeverria y Juan de Sansetena, ambos de Elvetea.
El maestro carpintero, por otro lado, ha de hacer puertas y ventanas con labores en las dos caras, y entablará los suelos "en la forma que está hecha y trabajada toda la obra de carpintería y ensambladura que tiene el Palacio de Jarola". El Valle aporta todo el maderamen necesario, así como clavazón y herraje, y pagara por tercios aportando, a cuenta, algunas cantidades de trigo y maíz.
Esta labor se concederá en subasta preceptiva a Martín de Iturbide, vecino de Irurita y dueño de la casa Sornarenea, por 292 ducados.