Legate (870)

Pese a su modesta altitud, se trata de una cima emblemática en el entorno del Valle, tanto por su silueta inconfundible como por sus estupendas vistas y privilegiada situación, antesala de los últimos picos que emergen de los valles atlánticos antes de descender hacia la costa.

Larrazu y Legate, desde el mirador de Ziga

 

La rocosa cumbre está presidida por una monumental cruz metálica a la que llega un Vía-Crucis, inaugurada y bendecida en 1.979 por el Arzobispo D. José Ma. Cirarda, y junto a la cual se erige un sencillo monumento en homenaje popular al Lekarotztarra GERARDO PLAZA, montañero baztandarra que conquistó el primer "ocho mil" vasco en la expedición navarra al Dhaulagiri.

ASCENSION DESDE ELIZONDO:

Podemos tomar como punto de partida la localidad de Elizondo (en la NA-121-B hacia Francia), o bien continuar en coche tomando el carretil asfaltado que se dirige, desde la iglesia de Elbete, hacia el alto de Bagordi, impresionante final de etapa de varias "Vuelta ciclista a Navarra", con sus durísimas rampas. 

Una vez en el alto, tomaremos el desvío a la izda, para dejar el vehículo en los merenderos, por ejemplo. 

 

Merendero de Bagordi

                                                          

Desde este punto, continuaremos por el camino en dirección a Unboto, a nuestra derecha, distinguiendo Legate y Urrizketa/Larrazu a la izquierda. Superado un saliente rocoso, llegaremos tras corto descenso al collado de Beltzuri (680m), para coger el "camino de Lekaroz a Etxalar" en suave y corto ascenso bajo un tupido hayedo.

Tras salir de él, estaremos en una hermosa y despejada loma, que divide los arroyos Beltzuri y Bagazelaieta, dando vista a las cumbres de Legate, Larrazu y las que forman la parte occidental del Valle de Baztan.

 

Legate, desde Orabidea

Para ganar la cima seguiremos la senda que asciende hacia una cercana borda bajo copudas hayas, y afrontar la dura ladera meridional que nos resta, que tampoco obliga demasiado.

En menos de 1h 1/4 estamos pues en la cumbre, saboreando el inmenso panorama, que se abre en todas direcciones: ante nuestros ojos, toda la cuenca del Bidasoa, Baztan entero, muchas cimas de la Navarra media y, más lejano, el perfil del Pirineo navarro-aragonés.

Cima de Legate.