Iparla (1.044)

El monte Iparla forma parte, junto con sus vecinos Tutulia, Ubedo, Astate y Lauordena, de una prolongada cadena de picos que se asoman vertiginosos sobre el lado francés, en forma de abruptos cortados, aún cuando sus laderas y accesos desde Baztan presentan una cara más amable.

 

 

Cresterío de Iparla, desde la misma cima.

 

Esta olvidada cumbre representa para el montañero una estupenta travesía, con premio incluido:   Las vistas sobre los vecinos valles de Baigorri y Alduides, una amplia panorámica de la cuenca Baztan-Bidasoa, el frecuentemente blanco horizonte del cercano Pirineo y el mareo que da el barranco cortado a pico desde la misma cima, proporcionan un cúmulo de sensaciones que dejan honda huella en el afortunado visitante, sobre todo en un día claro de invierno.

 

ASCENSION DESDE IZPEGI:

Traspasado Erratzu, continuamos por la general que conduce a Francia en suave y revirada pendiente, a través del puerto de Izpegi.

Podemos dejar el coche a menos de 1km del puerto, en una pronunciada curva a la dcha (junto a un portillo de madera), y tomar así una ancha pista rojiza que, rodeando por la izda el visible y altivo Lauordena, nos conduce en 1h 30m al collado fronterizo de Harrieta.

Al frente, Lauordena, y al fondo a la izda, Iparla

 

 

Otra posibilidad, más atractiva, es dejar el coche en el mismo puerto de Izpegi, y coger , a la izda, el camino que sube al lado del pinar hacia la cota Untxide, para, tras corto descenso al collado Buztanzelai (830m), subir al peleón Lauordena, luego Astate, y finalmente arrivar a Harrietako-lepoa.

Desde aquí, un nítido camino nos llevará, faldeando Kapelukokaskoa y Tutulia (los intrépidos pueden ir por el cresterío) hasta un collado que ganaremos en 10 minutos, muy cerca ya de la cima de Iparla (2 h 30m desde la salida).

 

Cima de Tutulia

No dejar de admirar, a nuestra izquierda, el profundo valle de Urritzate, modelado al pie de las impresionantes peñas de Itxusi, que albergan la conocida cueva de Arpekosaindu (con ancestral culto a una estalagmita con aspecto de Virgen), y cuna de innumerables colonias de buitres.

Cuidado con no asomarse demasiado al precipicio; más aconsejable es levitar un rato saboreando esta grata excursión, que podremos completar continuando en claro descenso por la divisoria hasta el paradisíaco zoko de Urbakura (donde jamás puso el pie la mano del hombre), o bien volver sobre nuestros pasos hasta el coche.

Iparla, tras el esfuerzo. Al fondo, Autza.