Arraioz

 

Localizado entre Oronoz-Mugaire e Irurita, entrando al Valle, lo conforman los barrios de Urrutia y Mardea, que se encuentran separados por el río Baztan y un gran puente de piedra de tres arcos.

 

 

Es Arraioz un pueblo íntimamente vinculado a algunos de los más notables edificios señoriales de Baztan, de entre los cuales se conocen tres de los cuatro que históricamente existieron: son los Palacios de Cabo de Armería de Jaureguia, Jauregizar y Zubiria.

 

Del cuarto, de nombre Jauregiberria, aún subsiste la casa (no blasonada) pero no hay otra información.

 

El Palacio de Jauregizar, remodelado a finales de los años noventa, es un interesante ejemplar de casa torre de origen medieval con añadidos posteriores que tiene una parte alta de tablazón muy llamativa, el "cadalso", del estilo del de la casa torre de Donamaria, que culmina un palomar cuadrangular. Señor de esta casa era en 1568 Juan de Ursúa, en 1641 Bartolomé de Ursúa, y en 1723 la poseía Ana de Larralde. Hay constancia de que en este Palacio está el portón del Castillo de Amaiur, que se habría dado a su dueño en pago por ayudar a las tropas castellanas que desalojaron en 1522 a los últimos defensores de la independencia de Navarra.

 

El Palacio de Zubiria, ubicado junto al puente, es un sólido edificio como un gran cubo con cubierta a cuatro aguas que culmina un airoso palomar, similar al de Jauregizarrea, con un adosado posterior.

 

El tercer solar noble de Arraioz, Jaureguia, se conoce también como "Palacio viejo", y está ubicado cerca de la iglesia. Es de airosa construcción, se encuentra en buen estado y cuenta con una escalera de piedra de doble acceso en uno de sus costados, y ventanas y puertas de arco apuntado.

 

La iglesia de Arraioz, que dependió del Monasterio de Urdax, está dedicada a la  Virgen de la Asunción. Es un templo barroco portificado (s. XVII) de proporciones notables, con varias losas sepulcrales o "jarlekuak" en el atrio.

 

Entre las singularidades de este lugar, destacar una antigua fiesta folklórica, Erregina ta Saratsak (La reina y las damas), propia del ciclo de cantares del mes de mayo que representan el despertar y renacer de la naturaleza; y la conservación del laxoa o juego de guante de pelota vasca, una auténtica joya que se han encargado de mantener viva.

 

En lo referido a infraestructuras, los habitantes de este hermoso paraje han tenido que soportar el paso por su núcleo urbano de la carretera nacional, con un punto particularmente angosto que ha provocado no pocos accidentes. Pues bien, en el verano de 2000 finalmente se inauguró una necesaria variante que sin duda desahoga esta situación, aún a costa de rozar, en anacrónica y difícil armonía, el centenario Palacio de Jauregizar.