Almandoz

 

El lugar de Almandoz, situado a 450m de altitud (el pueblo más alto del Valle), es el primer asentamiento baztanés viniendo desde Pamplona por Belate, a través de la NA-121 en dirección a Francia. A la salida del segundo túnel encontramos el desvío a la derecha para acceder a su núcleo urbano. Además de éste, lo conforman la Venta del Humo, Venta de San Blas, Venta de la Sangre, Venta Quemada y el barrio de Mendiola.

 

 

El elegante lugar de Almandoz se encuentra acomodado en la ladera Oeste del monte Santa Bárbara, conocido por sus célebres canteras, y del cual se dice que proviene el mármol que luce el kremlin de la Plaza Roja de Moscú, y aún otros lo sitúan en la efigie a Cristobal Colón en Barcelona.

 

En terreno accidentado, y rodeado de hayedos y picos que sobrepasan los 1000m (Abartan, Txaruta, Garmendi...), resulta difícil de divisar desde la mayor parte de la Comarca, aún cuando el encanto de sus casonas palacianas, tallas y escudos bien merecen una visita reposada.

 

 

Así es: el pueblo mereció el Premio Nacional de Embellecimiento en 1969, como muestra del celo de sus vecinos por el cuidado y limpieza de casas y calles. La mejor muestra la tenemos en la fachada de la casa Etxotoa, en la que su propietario el artesano Fernando Aguerre hizo una espectacular demostración de talla en madera, esculpiendo cada nervio y pilar de la misma, y que merece la pena admirar.

 

 

Históricamente se ha tratado de un importante lugar de paso, ya desde 1406 cuando se proyectan los caminos de carreteras Pamplona-San Sebastián, y aún más entre 1844 y 1847, cuando se abren los caminos reales, antecedente inmediato de las actuales carreteras.

 

En cuestión de población, Almandoz, con su barrio de Mendiola, figura en documentos del siglo XIII cuando se sugiere una densidad demográfica muy baja. Ya en las estadísticas del XVIII consta con 27 casas de vecinos, 54 de moradores y 4 de pobres, sin ningún palacio de cabo de armería. En la actualidad encontramos dos, aunque datan de tiempos más recientes: son los de Galtzada y Jauregia, situados en la plaza y en la entrada desde Pamplona, respectivamente. Y en el censo de 1990, por otro lado, se constatan 200 vecinos.

 

En este término se localizan además algunos vestigios dolménicos de cierta importancia, a saber, los dólmenes de Apurtxi y Baztanadar y el túmulo de Paramendi. En el camino de Garmendi encontramos la Ermita de Santa Bárbara, en cuyo día se rendía visita, celebraba misa y pedía favor para el pueblo, tradición hoy perdida.

 

Arriba del pueblo, a la izda de la carretera, quedaba la primitiva iglesia de San Pedro, hoy en lamentable estado, y que se abandonó sin motivo conocido. El edificio actual, que también honra a San Pedro Apóstol, y levantada a mediados del siglo XX, no tiene nada de particular, salvo una cruz procesional de plata que data del siglo XVI, traída de la antigua iglesia y de relativa importancia.

 

En la parte baja del pueblo se encuentra el tristemente famoso Puente de Marín, junto a la central eléctrica de igual nombre, punto negro en las carreteras de la región hasta la feliz construcción de un gigantesco viaducto, que juntamente con los túneles de Belate-Almandoz, ha aliviado la situación del tráfico a su paso por este delicado punto.

 

Además de este, otros dos puentes de piedra sillar cruzan la vieja NA-121: el de Goikure, y el de Iturriotz, en las proximidades del cual y con el mismo nombre se localiza un humilde manantial pero de buena agua, en el que tantas veces el conductor somnoliento ha detenido su vehículo para beberla o hacer acopio de ella. Antaño en el pueblo la utilizaban para limpiar los ojos.

 

En cuanto a personajes célebres, destacar a Elías Piérola Echávarri, unos de los grandes pelotaris manistas que ha dado el Valle, y que era natural de Almandoz.